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Josep Maria Miró Coromina

Dramaturgo y director de teatro

Josep Maria Miró Coromina
“En mi profesión no me aburro, cada día aprendo cosas y tengo la suerte de conocer a personas maravillosas.”
Actualmente Josep Maria Miró Coromina, de 32 años, se dedica al mundo del teatro como dramaturgo y director, pero anteriormente había trabajado como Periodista. Todavía realiza algunas colaboraciones en medios de comunicación, pero sólo si le apetece hacerlas.

Para poderse dedicar a lo que le gusta, Josep Maria Miró Coromina ha estudiado Periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y está haciendo el Doctorado en literatura catalana, también en la UAB. Además, ha realizado Dirección y dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona y otros cursos relacionados.

¿Qué estás haciendo actualmente?
Actualmente trabajo en 3 proyectos diferentes: una dramaturgia de cuentos de Joan Barril, la dramaturgia de un espectáculo musical sobre el Paralelo y la Barcelona del siglo XX y también en el proyecto T6 del Teatre Nacional de Catalunya, del cual soy autor residente la temporada 2010-2011.
¿Puedes describirnos las diferentes tareas de cada una de las profesiones que ejerces?
La dirección y la dramaturgia para mí están vinculadas, porque las desempeño simultáneamente y eso hace que a menudo cuando escribo ya pienso en la puesta en escena, del mismo modo que cuando dirijo, al ser el propio autor, me permito rescribir, cortar, cambiar... También he trabajado mucho como ayudante de dirección y en este caso te pones al servicio artístico de un proyecto de otra persona. Hacer de ayudante es formidable porque si, como en mi caso, trabajas con alguien que admiras, sientes que aprendes más que otra cosa.

En el caso del guión televisivo, que ahora mismo no estoy haciendo, pero que he hecho en 2 ocasiones, es un trabajo de escritura en equipo, muy diferente de la escritura teatral, que es mucho más personal. En periodismo, he trabajado en informativos y programas durante 10 años. En los últimos tres años sólo he hecho colaboraciones esporádicas en la radio sobre temáticas que me interesan, como es el caso del teatro y la cultura.

Sabemos que estás trabajando en lo que has estudiado, pero ¿cómo has logrado poder dedicarte a ello?
Quizás es una respuesta que puede parecer obvia o estúpida pero lo he logrado trabajando. El academicismo sirve de muy poco. Hay que remangarse enseguida y tirarse de cabeza en lo que te gusta. Quizás no he sido un estudiante ejemplar, pero siempre he dado más importancia a poder conocer lo que quiero hacer enseguida, de primera mano. Eso me ha supuesto que muchas veces haya empezado haciendo algo, como se dice popularmente, por “amor al arte”.

¿Cómo lo haces para compaginarlo todo?
En un sector tan irregular como el teatro hay momentos en que tengo que hacer malabarismos cuando se me juntan 2 o 3 proyectos a la vez. Después te puedes pasar 2 meses o más sin hacer nada. Pero en estos meses he aprovechado para escribir, para parir cosas nuevas, recobrar fuerzas... Cuando me entusiasmo, saco el tiempo de donde sea.

¿Es difícil acceder al mundo del teatro?
Es difícil, pero no más que cualquier otro mundo. Actualmente el mercado laboral está muy difícil para los jóvenes. Las condiciones de trabajo son lamentables y abusivas. Antiguamente parecía que dedicarse a una rama artística era sinónimo de inestabilidad. A día de hoy, con las dinámicas políticas, económicas y sociales pienso que el teatro es tan inestable como la arquitectura, el derecho, la ingeniería o la medicina. Nuestros padres encontraban un trabajo y sabían que, si querían, sería para toda la vida. Nosotros somos de una generación que ya no tenemos esta seguridad.

Él también es dramaturgo

¿Cómo ves el mundo del periodismo?
El sector periodístico ha sufrido diversas transformaciones (brutales todas ellas) en los últimos años. Una transformación tecnológica muy interesante y una ideológica, de contenidos y de método de trabajo que no me gusta mucho.



Alguien a quien admiras en el ámbito de tu profesión.
Hay gente que no conozco y que me gusta mucho lo que hace. Entre los que admiro porque los conozco... sin duda, Xavier Albertí y Lluïsa Cunillé. Tengo la suerte de tenerlos cerca y creo que son extraordinarios artística y humanamente.

Una película que volverías a ver.
No suelo repetir películas, pero he reincidido en algunos títulos clásicos como All about Eve, Sunset Boulevard, El apartamento... y este último año he visto algunas que volvería a ver, como Revolutionary road o Desgracia.

Una anécdota de tu día a día.
Soy mal actor, canto fatal -no lo hago nunca, ni entre amigos- y bailar, ni te explico... En una actuación de gira, en un caso de absoluta emergencia, acabé con unas zapatos de talón, un abanico tapándome por delante y otro por detrás... Eva Harrington habría esperado esta oportunidad toda la vida... En cambio yo, deseaba desaparecer.

Un libro de cabecera para tu profesión.
Cada vez soy más contrario a los libros de método, que dan claves, consejos y pasos a seguir, y me apasionan más los libros de ensayo, las memorias... puesto que me aportan más. A veces es mejor sentarte en un bar y mirar a tu alrededor, que leerte cien de estos libros de cabecera para tu profesión.

Un consejo a un joven que sueña trabajar en el campo del periodismo o/y el teatro.
No me gusta mucho dar consejos. La única cosa que creo es que hagas lo que hagas, debes dedicarte a ello honestamente, porque crees en ello. Si alguien se dedica a cualquiera cosa sin creer, únicamente porque piensa que ganará dinero, que tiene salida o le da estatus... incluso si alcanza este éxito aparente, estará perdido.

El periodismo se encuentra secuestrado por demasiados intereses políticos y económicos y la información ha caído –peligrosamente- en manos de la espectacularidad y del entretenimiento. Si no fuera tan apocalíptico con el camino tomado por el sector periodístico, quizá seguiría dedicándome a ello. Supongo que haber trabajado en un medio público durante un mandato del PP tampoco me debía ayudar mucho, y tampoco ver la instrumentalización que hacen todas las fuerzas políticas, sin excepción. Los contenidos también se han empobrecido. Sólo hay que encender el televisor... Hoy en día, con todos los medios, profesionales y facilidades de nuestro tiempo, estoy seguro de que pocos programadores tirarían adelante un programa de una calidad incuestionable, como las entrevistas de A fondo de Soler Serrano. Con eso no quiero decir que de vez en cuando no te encuentres alguna joya, pero la cosa está muy negra.

¿Cambiarías algo de tu trayectoria tanto académica como profesional?
Cambiaría muchas cosas. Posiblemente no volvería a estudiar lo mismo. Aun así, miro atrás y estoy contento con todo lo que he hecho. Si pudiese cambiar el pasado dedicaría más horas a leer, a ver películas, ir al teatro, a exposiciones... Sería como una esponja. También intentaría ser más selectivo. Por ejemplo, es incomprensible ir en metro y ver que todo el mundo lee el mismo best-seller de moda y que nos perdemos algunos de los mejores títulos de la literatura universal, y algunos de la nuestra, que tenemos olvidada o menospreciada.

¿Qué ha influido más en tu éxito profesional: la suerte o el esfuerzo?
La palabra éxito no me gusta e intento no usarla nunca. Si te refieres a hacer lo que uno quiere... Divertirse... Tener un proyecto vital que crees que merece la pena... si es eso, evidentemente el esfuerzo.