Fassman Studios

Unos profesionales de los efectos visuales

Fassman Studios
"En el campo de los efectos visuales para cine y publicidad, tecnología y artesanía van de la mano; los ordenadores son solo herramientas y la parte artística es muy importante..."
Fassman Studios es un estudio de efectos visuales para cine y publicidad, creado por Lluís Castells y Xavier García en el año 2010.

¿En qué trabajáis actualmente?
Actualmente trabajamos en dos producciones: Promoción fantasma, de Javi Ruiz, y Lo imposible, de J. A. Bayona. Es un proyecto que lleva El Ranchito, de Madrid, pero nosotros tenemos una parte de los efectos visuales.

Fassman Studios se creó en 2010; ¿qué proyectos habéis llevado a cabo desde entonces?
Hemos trabajado en Los ojos de Julia, de Guillem Morales; Agnosia, de Eugenio Mira, y Eva, de Kike Maillo; además de otros pequeños proyectos como cortos, videoclips y comerciales.

¿Qué os llevó a crear vuestra propia empresa?
Los dos estábamos trabajando de forma aislada en proyectos de cine y llegamos a un punto en el que por volumen de trabajo era mejor crear una empresa y poder asumir proyectos más grandes.

¿Cuál es vuestro día a día en Fassman Studios?
Ahora, poco a poco vamos trabajando menos en las máquinas, puesto que hay otros trabajos también importantes como por ejemplo la gestión interna del personal, supervisar todo el trabajo que se genera diariamente y también hacer de interlocutores con los directores. Por otro lado, a pesar de que todavía somos pequeños, tenemos una persona que se encarga de las tareas comerciales y de gestión, y que está en contacto con nuestra oficina gestora.

Su web

Xavier, tú empezaste a estudiar cocina y estuviste trabajando durante un tiempo como cocinero. ¿Qué te hizo cambiar el mundo de los fogones por el de los efectos especiales?
La verdad es que de pequeño quería hacer efectos especiales. Con mis padres miramos alguna forma de estudiarlo, pero en aquel momento todavía no existían escuelas regladas y me lo quitaron de la cabeza.

Por cosas de la vida decidí estudiar cocina, influido por una escena de la película Apocalipse now, en la que uno de los actores dice que antes de la guerra era salsero. Mi padre, informático de profesión, empezó a trabajar con los primeros software de 3D a finales de los ochenta y principios de los noventa. Programas como TDI, Alias. Todo aquello todavía no me interesaba. Después de estudiar y trabajar en la alta restauración (Talaia Mar, El Bulli, etc.) llegué a la conclusión de que a pesar de que la cocina es maravillosa, el negocio es horroroso.

La cocina de alto nivel es una forma de expresión que, a diferencia del cine, es de carácter individual, se puede disfrutar de forma colectiva, pero solo el ritual. Al final cada uno tiene su plato o su menú, y es irrepetible. En cambio, en el cine la obra puede ser revisada una y otra vez.

La alta restauración va destinada mayoritariamente a público de alto nivel adquisitivo, con quien yo tengo poco que ver. En cambio, el cine se puede disfrutar de forma colectiva, lo puede disfrutar gente de todos los estratos sociales y solo tienen que pagar una pequeña cantidad; considero que es mucho más democrático.



¿Qué destacaríais de vuestra profesión?
Destacaríamos que es un campo en el que tecnología y artesanía van de la mano; los ordenadores son solo herramientas y la parte artística es muy importante y la tiene que poner cada uno. Y que continuamente tenemos que aprender técnicas y metodologías nuevas.

Alguien a quien admiráis en el ámbito de los efectos especiales.
Douglas Trumbull, supervisor de efectos visuales en 2001: A Space Odyssey, Blade runner, Close encounters of the third kind, Silent running y Brainstorm.

Un blog o una web de referencia en vuestro campo.
El de la empresa de Nueva Zelanda Weta Digital.

Un libro de cabecera para vuestra profesión.
The VES handbook of visual effects: focal press.


Un consejo para un joven que sueña con dedicarse a los efectos especiales en lo audiovisual.
El perfil que se pide es la fácil adaptación y la capacidad de resolver problemas muy complejos.

Mucha gente me pregunta eso. Yo, realmente, no veo tanta diferencia. En los restaurantes lo que se hace es postproducción con alimentos, ahora la hago con imagen. Antes trabajaba con sabores, texturas, temperaturas, y ahora trabajo con formas, colores y movimiento por medio de un entorno digital; han cambiado las técnicas, pero en definitiva el concepto no es muy diferente. Se tiene que tener buen criterio y gusto por el detalle, y ser perfeccionista.

Lluís, durante tu trayectoria has ganado muchos premios, uno de ellos un Goya a los Mejores Efectos Especiales por la película El orfanato en el año 2008. ¿Hacen falta galardones como este para hacer despegar una trayectoria profesional?
Sería mentir decir que no. La verdad es que ayudan, ante todo para darte a conocer. Pero no creo que sean imprescindibles. Creo que el único secreto del éxito es trabajar, trabajar y trabajar. No estarse quieto nunca, tener mucha constancia y mucha paciencia. Estar continuamente aprendiendo cosas nuevas y conocer a tanta gente como se pueda, no cerrarse nunca, y a pesar de que te equivoques mil veces, no darse nunca por vencido, porque al final, más tarde o más temprano, recogerás los frutos de todo este esfuerzo.

¿Pensáis que el de los efectos especiales es un sector en expansión? ¿Hay demanda de profesionales en este campo?
Sí, cada vez más. La herramienta que era muy costosa ahora es más accesible y esto está haciendo que la puedan incorporar pequeñas producciones. Al final llegará a ser una herramienta más al servicio de una historia y dejará de ser un simple artilugio.

¿Qué pensáis del espíritu empresarial?
Creemos que si realmente tienes vocación de emprendedor es muy gratificante. Convertir ideas y proyectos en realidad es maravilloso y, además, eres dueño y señor de tu tiempo.

¿Creéis que el mundo académico nos prepara y nos forma para ser emprendedores?
Creemos que no. El mundo académico prepara a las personas para ser buenas profesionales pero cada uno se tiene que conocer a sí mismo y tiene que saber qué es lo que le gusta o lo que se le da mejor. Ser emprendedor es algo que se lleva dentro, del mismo modo que lo es el hecho de ser creativo o de tener vocación de investigador. La persona que se conoce a sí misma y sabe que tiene unas habilidades encontrará, más tarde o más temprano, la formación o las herramientas que la ayuden a desarrollarse y a crecer profesionalmente.