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Una plataforma de financiación colectiva

Apasionadas por el Crowdfunding

Una plataforma de financiación colectiva
"La palabra 'potlatch' designaba un sistema de intercambio basado en la solidaridad y el trueque para algunas sociedades de la antigüedad."
Miriam Mir, de 34 años, es de Fraga, y Sheila Eroles, de 35, es de Barcelona. Ambas han fundado una plataforma web de crowdfunding para financiar proyectos de emprendedores sociales.

¿Qué es Potlatch?
Potlatch es una plataforma web de crowdfunding destinada a financiar proyectos de emprendedores sociales. Un emprendedor con una idea viable puede colgar su proyecto en nuestra página web, y fijar el presupuesto para hacerla realidad y el tiempo necesario para la recaudación (máximo 45 días). Tras una buena campaña de comunicación, los mecenas hacen sus donaciones y a cambio pueden recibir una compensación simbólica por su aportación.

Se trata de ejecutar proyectos que nos benefician a todos a través de donaciones de gente particular. Hasta ahora hemos financiado 5 proyectos: la edición de un libro infantil para una asociación de niños con autismo; pintar un centro para niños afectados del desarrollo; la grabación del disco de Humareda, la financiación de la revista en línea blogs&docs, dedicada a films de no ficción, y la edición de un libro de PNL.

¿Cómo funciona?
Es muy sencillo. Si quieres colgar un proyecto para ser financiado, debes registrarte y seguir los pasos indicados para subir tu proyecto. Completa la información relacionada con la trayectoria, la descripción, el presupuesto..., fija las aportaciones y las recompensas que darás a tus mecenas y el tiempo en que quieres conseguirlo. Nosotras revisamos el proyecto y, si está todo correcto y sigue la filosofía de Potlatch, lo colgaremos en la página web.

Si eres un mecenas y quieres hacer una donación, elige el proyecto que más te guste, regístrate y realiza el pago mediante tarjeta bancaria. Si el proyecto al que apoyas consigue todo el dinero solicitado, tu aportación se descontará de tu cuenta bancaria.

¿Por qué creasteis dicha plataforma de crowdfunding?
Como gestoras de proyectos culturales, en 2009 vimos que la situación cultural de nuestra ciudad iba de mal en peor, ya que las ayudas a proyectos, tanto grandes como pequeños, empezaban a escasear, y el crowdfunding empezaba a sonar a lo lejos como una alternativa. Así que en 2010 decidimos crear Potlatch.

La web

¿Por qué le habéis puesto el nombre de Potlatch?
Elegimos Potlatch por el concepto en sí. La palabra "potlatch" designaba un sistema de intercambio basado en la solidaridad y el trueque para algunas sociedades de la antigüedad. Quisimos retomar este concepto, y lo adaptamos a nuestros tiempos para unir a creadores, emprendedores y mecenas mediante el crowdfunding. El crowdfunding entendido como una nueva forma de intercambio, de trueque: el mecenas hace una donación y el emprendedor social le compensa con la realización de su proyecto porque repercute en la sociedad, nos beneficia a todos.

¿Qué pasos habéis seguido para poner en marcha la iniciativa?
En primer lugar, observamos y llevamos a cabo un estudio de campo de lo que hacían otras plataformas de crowdfunding, tanto nacionales como internacionales. En segundo lugar, con la idea clara del concepto que queríamos desarrollar, hicimos un plan de empresa para valorar la viabilidad de la propuesta. Tras este punto decidimos iniciar el proyecto y buscamos a un diseñador y un programador que encajaban con la imagen y el concepto que queríamos transmitir. Paralelamente elaboramos un plan de comunicación y marketing, un estudio de posicionamiento y comenzamos a mover nuestras redes sociales. El 3 de septiembre de 2012, salió a luz la iniciativa con una buena campaña de prensa y difusión.



Un blog o una página web interesantes en el campo de la financiación colectiva.
La web Crowdacy.

Un libro de cabecera para este ámbito.
"Crowdfunding. La eclosión de la financiación colectiva: un cambio tecnológico, social y económico", de Eric Rivera Butzbach.

¿Qué cambiaríais de vuestra trayectoria académica y laboral?
Añadiríamos a los estudios secundarios y universitarios una parte más práctica de estímulo a los emprendedores, para que puedan adquirir las herramientas básicas para emprender y hacer realidad sus proyectos.

Un consejo a un joven que sueñe con llevar a cabo iniciativas como la vuestra.
Hay que ser perseverante en el desarrollo de una idea, investigar mucho sobre qué se está haciendo sobre el tema, analizar sus puntos fuertes y débiles e intentar mejorarlo. Y, sobre todo, trabajar en equipo y crear una sólida red de colaboradores.

Respecto a vosotras... ¿Qué estudios tenéis?
Yo, Sheila, estudié Historia del Arte en la Universitat de Barcelona (UB), un máster en Cultura Histórica, Sociedad de la Comunicación y Nuevas Profesiones (UB), un posgrado de Organización y Gestión de Empresas Culturales en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y otro de Gestión del Ciclo de Proyectos de Cooperación Internacional (UOC).

Y yo, Miriam, hice Filosofía (UB), un máster en Cultura Histórica, Sociedad de la Comunicación y Nuevas Profesiones (UB), un posgrado de Organización y Gestión de Empresas Culturales (UOC) y otro de Animación Sociocultural en la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

¿Cómo y cuándo os conocisteis?
Nos conocimos hace 10 años mientras trabajábamos en la coordinación de un festival de arte contemporáneo. Allí sintonizamos muy bien y decidimos formar una asociación para la creación, producción y gestión de proyectos culturales: Púrpura Visual.

Además de la plataforma, ¿qué otros proyectos lleváis conjuntamente o a título personal?
Como Púrpura Visual, este año no produciremos actividades culturales, sino que nos dedicaremos de forma exclusiva a Potlatch. La plataforma requiere mucho tiempo. Tenemos que consolidarla y trabajar duro.

A nivel individual, ambas trabajamos como gestoras culturales. A veces es difícil compatibilizar ambos trabajos, pero Potlatch nace de una pasión, y, cuando esto sucede, el tiempo que se dedica a un proyecto personal es agradable.